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Dolor
abdominal y abdomen agudo
Francisco José Celada Cajal
Resumen
:
En el presente
tema vamos a ver la diferenciación, tratamiento y
cuidados entre el concepto de un cuadro de dolor
abdominal y el de abdomen agudo ya que el dolor
abdominal es un síntoma inespecífico de muchos
procesos que pueden estar originado por causas
intraabdominales, extraabdominales y por
enfermedades sistémicas, mientras que el abdomen
agudo es un síndrome que se caracteriza por dolor
abdominal de comienzo brusco con una importante
repercusión del estado general de paciente/cliente.
Introducción :
Como profesionales enfermeros en muchas ocasiones
tendrán que hacer la primera valoración y decidir ante
una consulta por "dolor abdominal agudo".
La consideración principal sería. ¿El paciente está
grave?, ¿Tiene o tendrá compromiso funcional o vital?,
¿Qué debo hacer para llegar a una valoración, conclusión
y cuidados acertados?
La experiencia del día a día en las urgencias en un
contacto cercano con nuestros enfermos nos hará seguir
una sistemática para averiguar lo que está detrás de lo
que se antoja como falsamente evidente para llegar a
unos cuidados adecuados a las necesidades de nuestros
pacientes.
Objetivos :
-
Definir el concepto de DOLOR ABDOMINAL y sus
características.
-
Definir el concepto de ABDOMEN AGUDO y distinguir
sus causas abdominales y extraabdominales.
-
Realizar la recogida y análisis de datos del
paciente con abdomen agudo de forma continua y
sistemática.
-
Describir la anamnesis y exploración al paciente.
-
Describir los procesos de instauración brusca,
rápida y de observación.
-
Utilizar con destreza y seguridad los medios
terapéuticos y de apoyo al diagnóstico.
-
Saber la forma de actuar en casos urgentes.
-
Exponer los casos que necesitan tratamiento médico o
quirúrgico.
-
Conseguir una correcta orientación diagnóstica y de
cuidados.
Desarrollo del tema
Dolor abdominal
El dolor en urgencias; en los últimos debates y
congresos de urgencias se ha llegado ala conclusión que
el dolor es la causa mas frecuente de consulta médica y
de enfermería urgente, constituyendo al menos el 50% de
los motivos de urgencia hospitalaria.
Los tres tipos de dolor más frecuentes son el
traumatológico, el abdominal y el torácico.
El dolor abdominal es frecuente motivo de consulta
constituyendo un 10% en el ámbito hospitalario y
subiendo hasta un15% en atención primaria aunque en
muchas ocasiones es de causa banal.
El dolor abdominal lo podemos definir como un síntoma
inespecífico de muchos procesos, tanto intra como
extraabdominales.
El dolor puede ser:
-
Constante: continuo en el tiempo y intensidad
constante (no varia).
-
Intermitente: presenta intervalos temporales sin
dolor.
-
Cólico: con variaciones en intensidad y con cierto
ritmo temporal.
Es el síntoma más habitual en la clínica de enfermedades
del aparato digestivo, sus causas son diversas, entre
ellas nombraremos:
-
mecánicas
-
inflamatorias
-
infecciosas
-
vasculares
Las causas desencadenantes del dolor abdominal se pueden
agrupar en tres grandes grupos: de tipo mecánico, de
tipo inflamatorio y de tipo isquémico.
Mecánicos:
Son la tracción, la distensión y estiramiento sobre las
capas musculares de las vísceras huecas, el peritoneo y
la cápsula de las vísceras macizas; es importante que se
produzca de modo brusco pues una instauración progresiva
puede no ocasionar dolor.
Inflamatorio:
La liberación de sustancias implicadas en el proceso
inflamatorio tanto físico como infeccioso es un poderoso
estímulo doloroso.
Isquémicos:
El cese de riego sanguíneo a una víscera, ya sea
primario por embolia o trombosis o secundario por
torsión de su pedículo vascular, provoca dolor debido a
la irritación que provoca la concentración de
determinados metabolitos tisulares.
Hay que tener en cuenta también la diferente
sensibilidad de las estructuras intraabdominales, así
por ejemplo la mucosa de casi todo el tubo digestivo no
aprecia sensación dolorosa, las vísceras huecas son más
sensibles al aumento de presión, el peritoneo visceral
es prácticamente indoloro y que existen unas zonas
denominadas "áreas silenciosas" (cámara gástrica y
ciego) que no provocan dolor hasta que no se produce
irritación peritoneal u obstrucción.
EXISTEN
TRES TIPOS DE DOLOR ABDOMINAL:
Dolor visceral
Está originado en los órganos abdominales. Es de
carácter sordo y mal localizado. En ocasiones aparece
como una sensación de plenitud abdominal.
También puede ser de tipo cólico (como un retortijón),
acompañándose de náuseas, vómitos, palidez y sudoración.
Dolor parietal
Está originado en estructuras de la pared abdominal. Se
agrava con los movimientos y aumenta con la palpación.
Dolor referido
Se percibe en regiones anatómicas diferentes a la zona
de estimulación y se produce por que esta zona de
estimulación comparte segmento neuronal sensorial con el
área dolorosa.
Por ejemplo, se puede tener dolor en el hombro derecho y
padecer una colecistitis o un cólico biliar, o tener
dolor entre ambas escápulas y estar sufriendo la
disección de un aneurisma de aorta torácica, o tener
dolor en la boca del estómago y acabar teniendo a las
pocas horas un proceso de apendicitis localizando el
dolor en la fosa ilíaca derecha.
De los pacientes que acuden con dolor abdominal a un
servicio de urgencias, aproximadamente un 25% va a
necesitar una intervención quirúrgica para solucionar el
problema Aquí entraría la distinción entre cirugía
inmediata, urgente y diferida.
CAUSAS DE
DOLOR ABDOMINAL.
Intrabdominal:
-
Dolor secundario a la irritación del peritoneo
parietal.
-
Perforación de víscera hueca.
-
Peritonitis bacteriana primaria (neumococo,
gonococo).
-
Peritonitis no bacteriana (rotura de quiste
ovárico,...).
-
Fiebre Mediterránea Familiar.
-
Ulcera péptica.
-
Apendicitis.
-
Colecistitis.
-
Diverticulitis.
-
Pancreatitis.
-
Endometritis.
-
Rotura de embarazo ectópico.
-
Obstrucción intestinal.
-
Hipermotilidad intestinal.
-
Obstrucción biliar aguda.
-
Obstrucción ureteral.
-
Aneurisma aórtico.
-
Infarto intestinal.
Extraabdominal:
-
Torácico: neumonía, embolia pulmonar, IAM, rotura
esofágica.
-
Neurógeno: dolor de tipo radicular, Tabes dorsal,
epilepsia abdominal.
-
Metabólicas: diabetes, cetoacidosis, uremia,
porfiria aguda intermitente, insuficiencia
suprarrenal aguda.
-
Otras causas: colagenosis, púrpura de Schönlein-Henoch,
anemia hemolítica, intoxicación por fármacos (ergotamina),
hematoma de la vaina de los rectos.
CAUSAS DE
DOLOR ABDOMINAL SEGÚN SU VELOCIDAD DE DESARROLLO.
Instauración brusca (instantáneo):
-
Úlcera perforada.
-
Rotura de un vaso de calibre grueso(traumatismo,
agresión con arma blanca o de fuego).
-
Rotura de absceso o hematoma.
-
Rotura de embarazo ectópico.
-
Infarto de órgano abdominal.
-
Neumotórax espontáneo.
-
Rotura de aneurisma de aorta disecante.
Comienzo rápido (en unos minutos):
-
Perforación de víscera hueca.
-
Oclusión intestinal alta.
-
Pancreatitis.
-
Colecistitis aguda.
-
Cólico renal.
-
Infarto mesentérico.
-
Diverticulitis.
-
Embarazo ectópico.
-
Apendicitis (menos común).
Desarrollo gradual (pocas horas de evolución):
-
Apendicitis (común). Hernia estrangulada.
-
Oclusión intestinal baja.
-
Colecistitis.
-
Pancreatitis.
-
Diverticulitis.
-
Perforación de tumor gástrico o colónico.
-
Amenaza de aborto.
-
Salpingitis.
-
Retención urinaria.
-
Infarto intestinal.
-
Gastroenteritis.
CARACTERÍSTICAS DEL DOLOR ABDOMINAL A CONSIDERAR
Edad:
Numerosas enfermedades se presentan en grupos de
población de una determinada edad, lo cual ya es de por
sí orientativo. Por ejemplo, podemos esperar una
invaginación intestinal como causa de un cuadro oclusivo
en un niño de corta edad, siendo excepcional en el
adulto. Sin embargo una obstrucción intestinal en un
paciente añoso sin antecedentes, nos hará sospechar la
existencia de un cáncer de colon.
Otra consideración importante respecto a la edad es la
dificultad diagnóstica en el paciente anciano. pues hay
que valorar la diferente frecuencia de procesos
abdominales que se pueden presentar en el anciano,
aumentando los procesos neoplásicos respecto a la
población general y con una mayor inclinación hacia los
fenómenos necróticos en el organismo de las personas de
edad muy avanzada.
Localización y cronología del dolor:
Debe establecerse con exactitud y valorarse sus
irradiaciones. También es importante considerar si se ha
producido desplazamiento del dolor. Muchos cuadros
abdominales tienen una pauta de dolor característica
como por ejemplo el de la perforación de un ulcus
duodenal, que tiene un inicio brusco en epigastrio muy
intenso y posteriormente se generaliza al resto del
abdomen.
Intensidad del dolor:
Es un parámetro de difícil valoración aunque se puede
generalizar que la intensidad del dolor está en relación
con la importancia de la enfermedad, es decir, un dolor
de escasa intensidad rara vez es síntoma de un proceso
grave.
Factores que modifican el dolor:
Hay que analizar si se produce variación del dolor con
la respiración, con la ingesta, con el vómito, con la
deposición, etc. Así el dolor por irritación peritoneal
se agrava con el movimiento, el dolor ulceroso se calma
con la ingesta, en la pancreatitis se experimenta un
alivio del dolor al inclinarse el paciente hacia
adelante. Un dolor cólico que se alivia con la
deposición puede ser indicativo de patología en el
colon, el vómito alivia el dolor en procesos
obstructivos del tracto gastrointestinal superior, etc.
SINTOMAS
ACOMPAÑANTES
Digestivos:
El dolor abdominal no suele ser presentarse como único
síntoma en un paciente sino acompañado por otra
sintomatología que nos ayuda a disminuir su carácter
inespecífico.
Vómitos: Suelen ser síntoma frecuente en las
enfermedades abdominales acompañados por náuseas,
dependiendo de la causa de los mismos. Podemos reconocer
tres mecanismos principales: a) irritación intensa de
los nervios del peritoneo o mesenterio (perforación de
víscera hueca, apendicitis, etc.). b) obstrucción de
conducto dotado de musculatura lisa (intestino,
colédoco,etc.). c) acción de toxinas sobre centros
bulbares.
Es también importante valorar las materias vomitadas
(vómito alimenticio, bilioso, fecaloideo, etc.) También
hay que ver la relación del vómito con el dolor (
aparece rápidamente en la estrangulación y es más tardío
en la oclusión, alivia el dolor en las retenciones
gástricas, etc.)
Ritmo
intestinal: Los cambios en el hábito intestinal nos
ayudan a valorar los cuadros oclusivos, pudiendo
aparecer falta de emisión de gases y heces antes de
instaurarse el proceso doloroso.
Un cuadro de diarrea con dolor abdominal cólico, vómitos
y febrícula nos encamina hacia un diagnóstico de
gastroenteritis.
Anorexia
Características de las heces (indagar sobre datos que
nos orienten a una hemorragia digestiva).
Extraabdominales:
Fiebre:
está en relación con el estado séptico del paciente.
Generalmente se acepta que la presencia de fiebre mayor
de 39ºC ante un dolor abdominal agudo haría pensar en un
origen extraabdominal del mismo, con sepsis urinaria,
neumonía o meningitis.
Sintomatología urinaria: Puede aparecer tanto en
procesos urológicos como intestinales: apendicitis
retrocecal, diverticulitis o neoplasis perforadas.
Trastornos ginecológicos: Es importante conocer la
historia ginecológica previa en las mujeres, fecha
teórica de ovulación, anticonceptivos orales,
dispositivos intrauterinos, etc.
Tos y/o
disnea
Dolor
torácico
Mareo,
síncope
Muchas veces trastornos de esta esfera provocan cuadros
de dolor abdominal (es importante la historia menstrual,
posibilidad de embarazo, antecedentes de infecciones
urinarias, prostatismo, etc.
Abdomen agudo
El término abdomen agudo es un síndrome que se
caracteriza por dolor abdominal de comienzo brusco con
una importante repercusión del estado general de
paciente/cliente y que implica muchas veces un proceso
intraabdominal grave, urgente que con frecuencia
requiere de un tratamiento quirúrgico urgente. No
obstante se plantean muchos problemas muy a menudo. A
veces unos minutos pueden tener una importancia vital en
un enfermo que presente una hemorragia, mientras que en
otros casos unas cuantas horas de observación puede ser
una ventaja, aún siguiendo presente la indicación
quirúrgica. (Tabla 3).
En el diagnóstico del abdomen agudo lo más importante es
realizar una correcta anamnesis y exploración física.
En la inmensa mayoría de los casos se puede conseguir
así una correcta orientación diagnóstica, que se
confirmará con algunas exploraciones complementarias (la
mayor parte poco sofisticadas.
ANAMNESIS
-
¿Dónde le duele?
-
¿Irradiación del dolor?
-
¿El
dolor es continuo o intermitente?
-
¿Cómo se inició? (brusco o progresivo)
-
Desencadenante (esfuerzo, ingesta, etc.)
-
¿Desde cuando duele?
-
Modificaciones: influencia que sobre el dolor tiene
la ingesta, digestión, respiración, micción,
defecación, menstruación, etc.
-
Síntomas acompañantes:
-
Naúseas y/o
vómitos.
-
Anorexia.
-
Alteraciones del
ritmo intestinal.
-
Características de
las heces.
-
Hematemesis y/o
melenas.
-
Rectorragias.
-
Emisión de heces y
gases.
-
Leucorrea.
-
Netrorragia.
-
Alteraciones
menstruales.
-
Pérdida de peso.
-
Etc.
EXPLORACION FISICA
Ante todo, y como ante cualquier enfermo, es necesario
valorar el estado general del enfermo, Determinar sus
constantes vitales, estado de perfusión, nutrición e
hidratación, su grado de conciencia, su actitud ( los
cuadros de irritación peritoneal inmovilizan al enfermo
por que el movimiento le produce dolor, los dolores
cólicos producen inquietud y el paciente no puede estar
en reposo ) , su coloración, etc...
La exploración debe comenzar por la inspección del
abdomen. Se observará la movilidad espontánea de la
pared abdominal y con los movimientos respiratorios (en
los procesos que cursan con irritación peritoneal se
produce inmovilidad durante la respiración, existiendo
una respiración superficial). También debe analizarse la
posible presencia de cicatrices de intervenciones
anteriores, la simetría abdominal, la existencia de
masas protuberantes y si existe distensión abdominal.
Debemos fijarnos en la posible existencia de circulación
colateral, existencia de vesículas (Herpes Zoster) u
otros signos cutáneos como la equimosis periumbilical
(signo de Cullen) y en flancos (signo de Grey - Turner)
que son característicos de las pancreatitis
necrohemorrágicas graves.
La palpación debe realizarse de una forma suave para
evitar provocar en el paciente una contracción
voluntaria de la musculatura abdominal. También es
recomendable llevar una rutina exploratoria colocándose
siempre al mismo lado del paciente y palpar el abdomen
por cuadrantes siguiendo la misma dirección dejando para
el final la zona dolorosa. Se identificará la topografía
del dolor. La palpación es la maniobra exploratoria más
rentable, siendo en ocasiones lo único en que nos
podemos basar para realizar una exploración quirúrgica a
un enfermo. Se valorarán los siguientes aspectos:
Palpación superficial: se apreciará la existencia de
zonas de hiperestesia cutánea.
Palpación profunda: Buscamos la existencia de
organomegalias (hígado, bazo, riñón) y de masas (hidrops
vesicular, pseudoquistes pancreáticos, plastrones
inflamatorios, neoplasias, aneurismas, hernias).
Contractura abdominal: refleja la existencia de una
irritación peritoneal y aparece en cuadros que suelen
requerir cirugía urgente. Es de suma importancia
diferenciarla de la contractura voluntaria, que se
modifica durante la exploración, a veces es difícil
diferenciarla sobre todo en niños, personas con un
estado de ansiedad, dementes, etc. Signo de Murphy:
Valora la existencia de una colecistitis aguda. Se
colocan las puntas de los dedos en el hipocondrio
derecho y se manda al paciente que realice una
inspiración profunda, produciéndose un dolor agudo a ese
nivel debido al descenso del diafragma que desplaza al
hígado y a la vesícula inflamada.
Signo
de Blumberg: Dolor por rebote de la víscera inflamada
sobre la pared abdominal al retirar la mano bruscamente
después de la palpación profunda sobre la zona dolorosa.
En la fosa ilíaca derecha es muy indicativo de
apendicitis aguda.
Signo
de Rovsing: Dolor referido a la fosa ilíaca derecha al
presionar sobre la fosa ilíaca izquierda. También es
indicativo de apendicitis aguda.
Signo
de Cope o del dolor contralateral: Consiste en presionar
sobre la zona contralateral a la zona dolorosa y
descomprimir bruscamente. Si la lesión es intraabdominal,
se exacerba el dolor en la zona afecta; en cambio si es
un dolor referido (por ejemplo torácico), no se
modificará.
Signo del Psoas. Se coloca la mano del explorador en la
fosa ilíaca y se ordena al paciente que flexione el
muslo oponiéndose a dicha flexión con la otra mano. Se
considera positivo si se produce dolor intenso en dicha
zona. Es positivo en la apendicitis retrocecal, abscesos
del psoas, algunas pancreatitis, etc. Se produce por
irritación del músculo psoas en procesos
retroperitoneales.
Signo
del obturador: Se flexiona el muslo del enfermo y se
realiza rotación interna y externa, produciéndose dolor
intenso. Es positivo en la apendicitis pélvica, abscesos
intrapélvicos, etc.
Tacto
rectal: Es una maniobra imprescindible en el estudio de
un dolor abdominal. Se explora la próstata y vesículas
seminales, útero; se buscarán masas rectales, ocupación
del fondo de saco de Douglas y exacerbación del dolor a
la presión. Es importante observar al retirar el guante
las características de las heces y si existe sangre,
moco o pus en las mismas.
Tacto
vaginal: Exploramos el útero y anejos, masas,
desencadenamiento del dolor a la palpación del cuello,
etc. Es importante realizar una exploración bimanual:
tacto vaginal-abdomen. Mediante la percusión abdominal
valoramos la existencia de matideces o timpanismos
abdominales. Una matidez fisiológica es el reborde
hepático, si esta matidez se extiende más de 2 traversos
de dedo por debajo del reborde costal se considerará la
existencia de Hepatomegalia. Una distensión abdominal
con timpanismo generalizado es signo de distensión
abdominal, sin embargo una distensión abdominal con
matidez generalizada es sugerente de ascitis, que
podemos corroborar con cambios de timpanismo y matidez
según los diferentes decúbito. Matideces en
localizaciones anómalas son indicativas de
organomegalias (esplenomegalia) y masas
intraabdominales.
La
auscultación abdominal se realiza para valorar la
intensidad y características de los ruidos abdominales.
Debe realizarse durante unos 2 minutos. En un
peristaltismo normal se escucha ruido intestinal cada 1
a 3 minutos, pudiendo encontrar ausencia de ruidos (ileo
paralítico o reflejo por peritonitis), ruidos metálicos
(característicos de la obstrucción intestinal), etc.
También es importante valorar la existencia de soplos
intraabdominales (característicos de aneurismas
aórticos).
EXPLORACIONES COMPLEMENTARIAS
PRUEBAS
DE LABORATORIO
El Hemograma forma parte del estudio rutinario en
prácticamente cualquier estudio diagnóstico. En el dolor
abdominal agudo es importante valorar el descenso del
hematocrito y de la concentración de hemoglobina que
sugiere pérdidas hemáticas por lesión de vasos
sanguíneos, bien traumáticas o espontáneas (aneurisma
disecante de aorta, embarazo extrauterino, etc.),
pudiendo la hemorragia localizarse a nivel peritoneal o
retroperitoneal, siendo raro que una hemorragia
digestiva sea causa de un cuadro doloroso agudo. Hay que
tener en cuenta que en las primeras horas, el valor del
hematocrito no varía en los cuadros hemorrágicos
agudos.La determinación del hematocrito en situaciones
no hemorrágicas, es útil para valorar el grado de
deshidratación (pérdida de líquido extracelular)
motivado por vómitos, atrapamiento de líquido en asas
intestinales dilatadas o por falta de aporte (sobre todo
en niños y ancianos).
En ciertos cuadros hematológicos específicos que cursan
con cuadros de dolor abdominal agudo, el estudio de las
características de los glóbulos rojos puede ser
diagnóstico ( punteado basófilo en Saturnismo,
esferocitosis, etc.).
El recuento de leucocitos está alterado en los procesos
inflamatorios, presentando leucocitosis con neutrofilia,
pero este es un dato inespecífico y tiene un valor muy
limitado, debiendo ser valorado junto con el cuadro
clínico y otras exploraciones. Hay que recordar que un
recuento leucocitario normal no excluye una infección
activa y que en pacientes inmunodeprimidos, ancianos, en
déficits nutricionales, etc., la respuesta leucocitaria
a la inflamación puede retrasarse o no presentarse. La
intensidad de la leucocitosis tampoco tiene relación con
la gravedad del proceso, aunque es común encontrar
recuentos elevados en procesos graves como isquemia
intestinal, peritonitis, etc.
La neutropenia tampoco es específica de ningún proceso,
aunque cuando aparece en procesos abdominales que cursan
con sepsis, es signo de mal pronóstico. La eosinofilia
aparece en ciertos procesos digestivos como linfomas,
gastritis eosinófila, hidatidosis complicada, etc. la
eosinopenia junto con un cuadro clínico compatible
aparece en la fiebre tifoidea.
Las pruebas de coagulación tienen su utilidad cara a una
intervención quirúrgica para la valoración del riesgo
hemorrágico, también nos proporcionan un índice de la
funcionalidad hepática estando alteradas en procesos
tales como cirrosis hepática, hepatopatias agudas
graves, estadios finales del shock, etc.
Dentro de la bioquímica tiene especial importancia la
determinación de amilasa que, aunque puede estar
alterada en múltiples procesos abdominales y
extraabdominales, con cifras superiores a 300 UI es
sugestiva de pancreatitis aguda. Otras determinaciones
como Glucosa, Urea y Creatinina nos ayudan a valorar el
estado general del paciente, su función renal y estado
de hidratación. La CPK es importante realizarla en el
diagnóstico diferencial con dolores abdominales
referidos provocados por infarto de miocardio. El
estudio del ionograma debe realizarse siempre en
pacientes que han vomitado; nos informan del estado
general del paciente y de las posibles causas de un ileo
paralítico.
La gasometría arterial y venosa contribuyen al estudio
de los procesos pulmonares implicados en cuadros de
dolor abdominal y es importante realizarla cuando
sospechemos que puedan existir alteraciones del
equilibrio ácido-base como obstrucción intestinal,
diarrea grave, fístulas biliares, etc. Existe una
acidosis metabólica en los procesos que cursan con
lesión necrótica intraabdominal como la isquemia
mesentérica y la pancreatitis necrohemorrágica. Puede
aparecer una alcalosis metabólica en cuadros que cursen
con vómitos de repetición o en el caso de adenomas
secretores.
Un análisis de orinal, sobre todo si sospechamos
patología renal o de vías urinarias. La presencia de
hematuria junto con un cuadro clínico compatible sugiere
una litiasis renoureteral. También puede aparecer
hematuria y dolor abdominal en tumores, vasculitis,
infecciones, etc. La leucocituria o la presencia de
nitritos en la orina nos sugiere la presencia de un
cuadro infeccioso urinario.
No debe olvidarse realizar un Test de embarazo en
mujeres jóvenes con cuadros de dolor abdominal de inicio
brusco para descartar la existencia de embarazo
ectópico.
ELECTROCARDIOGRAMA:
Se debe realizar un ECG ante cualquier enfermo con dolor
abdominal en hemiabdomen superior de manera rutinaria
para descartar patología isquémica cardíaca como
causante de dolor referido y como estudio preoperatorio,
sobre todo en pacientes añosos o con factores de riesgo.
ESTUDIOS RADIOLÓGICOS:
La radiología simple aunque es una técnica de imagen de
muy escasa resolución de contraste, es importante
realizarla por la gran cantidad de datos que nos puede
suministrar, sobre todo en el paciente que acude con un
cuadro de dolor abdominal agudo. Se suele realizar una
serie radiológica que incluye: Tórax PA y abdomen en
decúbito y bipedestación. Sin embargo, el cuadro clínico
que presente el paciente podrá sugerirnos alguna
variación. El caso más especial será, la sospecha de
perforación de víscera hueca, en cuyo caso intentaremos
demostrar el neumoperitoneo.
En la Radiografía de Tórax podremos valorar la
existencia de procesos pulmonares como neumonías basales,
atelectasias laminares, derrame pleural, neumomediastino
que puede indicar una rotura esofágica; elevaciones
diafragmáticas como signo indirecto de abscesos
subfrénicos, presencia de vísceras con aire en tórax
(hernias diafragmáticas) y sobre todo neumoperitoneo que
en pacientes sin historia previa de intervenciones
quirúrgicas recientes o exploraciones invasivas
(laparoscopia, punción lavado peritoneal, etc.) indica
siempre rotura de víscera hueca. A veces el ángulo
hepático del colon es redundante y se interpone entre el
hígado y el diafragma dando una imagen que se confunde
con un neumoperitoneo en una radiografía de tórax, es el
llamado "síndrome de Chilaiditi".
En la Radiografía de abdomen simple en decúbito supino
hay examinar rutinariamente:Huesos: Veremos si existen
fracturas costales (posibilidad de lesión de hígado o
bazo), vertebrales (posibilidad de la existencia de un
ileo paralítico reactivo), apófisis transversas lumbares
(traumatismo renal) y pelvis (posible lesión vesical).
Sombras de los Psoas: Están borradas en afecciones
retroperitoneales (abscesos, hematomas, pendicitis
retrocecales).
Patrón aéreo intestinal: El aire dentro de las asas
intestinales se identifica por presentar unas líneas que
atraviesan completamente la luz correspondiendo a las
válvulas conniventes y que adoptan una distribución
clásicamente llamada "en pilas de monedas". El gas en el
colon dilatado se identifica por las haustraciones que
no atraviesan completamente la luz. Si existe dilatación
de asas puede sugerirse la causa mecánica o paralítica
por el hecho de que no existe aire distalmente a la
obstrucción en un ileo mecánico, mientras que en el
paralítico la distensión en generalmente global.
A veces puede observarse un asa dilatada con gas en su
interior (asa centinela) en procesos tales como
pancreatitis, colecistitis, apendicitis, cólico
nefrítico,etc. y que no es más que el reflejo de un ileo
segmentario en la proximidad del proceso inflamatorio.
Un signo parecido es la aparición de gas en colon que se
interrumpe bruscamente (signo del colon cortado) y que
aparece en las pancreatitis agudas por espasmo del colon
por irritación química del meso. En los vólvulos de
colon sigmoide se ve una gran asa dilatada que ocupa
casi todo el abdomen (signo del grano de café) y que
está fija en todas las proyecciones.Aire ectópico:
Buscamos densidad aire fuera de su distribución normal.
El gas ectópico a su vez puede estar libre en la cavidad
abdominal (neumoperitoneo) o localizado (intramural en
la pared del tubo digestivo, en vía biliar, en la vena
Porta, en retroperitoneo, en abscesos, etc.). Un
neumoperitoneo se observa en la radiografía en decúbito
supino con el denominado "signo de Rigler" que es "la
visibilidad espontánea de la superficie serosa del
intestino", es decir, se identifican las paredes
externas e internas de las asas intestinales rodeadas de
aire. En condiciones normales solo se puede identificar
la superficie interna de las asas debido a que la
densidad de la superficie externa no hace interfase
radiológica con una densidad distinta y por eso no se
ve. Sin embargo cuando hay gas extraluminal se
establecerá una fuerte interfase y la superficie serosa
se verá muy bien. La localización de gas en la pared de
vísceras huecas puede ser signo de infecciones,
isquemia, necrosis, neumatosis quística, etc. El gas en
retroperitoneo casi siempre es por perforaciones de
segmentos extraperitoneales del tubo digestivo o por
infección por gérmenes productores de gas. La aerobilia
se producirá por comunicación espontánea o quirúrgica de
la vía biliar con el tubo digestivo, siendo un signo
característico de ileo biliar; también puede aparecer
por relajación espontánea del esfínter de Oddi o por
esfinterotomía, más excepcional será la colangitis
producida por gérmenes productores de gas. El gas en
vena Porta generalmente aparece en la enterocolitis
necrotizante de los niños o en trombosis mesentérica en
el adulto. Otra imagen característica es una imagen en
migas de pan o con nivel hidroaéreo fuera del colon que
es signo de absceso intraabdominal.
Calcificaciones: En el área biliar, en la zona renal y
trayecto ureteral son signo de litiasis. En la zona
pancreática indica pancreatitis crónica, en fosa ilíaca
derecha puede ser un apendicolito o un teratoma ovárico.
También puede ver flebolitos, aneurisma aórtico
calcificado, oleomas en región glútea por inyecciones
intramusculares previas, etc.
Líquido libre intraperitoneal: Si hay gran cantidad de
líquido hay un aumento difuso de la densidad abdominal
con asas centralizadas, dificultad para delimitar el
borde hepático y el colon está separado de las líneas
grasas de los flancos. Si hay poco líquido es más
difícil apreciarlo y habrá que recurrir a otros métodos
diagnósticos como la ecografía.
La Radiografía de Abdomen en bipedestación se realiza
fundamentalmente para la observación de niveles
hidroaéreos, como signo de obstrucción intestinal y que
representan la existencia de asas intestinales dilatadas
con contenido líquido y gas en su interior. Dependiendo
de la distribución de estos niveles podemos aproximarnos
al diagnóstico de la altura de la obtrucción o si se
trata de un ileo dinámico. La radiología simple será
poco decisiva para detectar la etiología de la
obstrucción.
Las Radiografías en decúbitos laterales permiten
identificar pequeños neumoperitoneos. Se coloca al
paciente en decúbito lateral izquierdo durante unos diez
minutos y se realiza la radiografía; pueden verse
pequeñas cantidades de aire sobre la zona hepática.
ECOGRAFÍA: Es un método diagnóstico inocuo y fiable.
Tiene su principal utilidad en la identificación de
patología en el ámbito de hipocondrio derecho,
hipocondrio izquierdo e hipogastrio; siendo su gran
enemigo la presencia de gas. Otro problema es que al
tratarse de una prueba dinámica depende de la
interpretación y experiencia del ecografista.
Sus indicaciones más importantes son la identificación
de patología hepática y biliar (colecistitis, colangitis,
ictericia obstructiva, procesos intrahepáticos),
pancreática (aunque dificultado por la presencia de asas
intestinales superpuestas) , patología a nivel pélvico (
tumores, abscesos, embarazo ectópico, etc.); Patología
urológica (litiasis renal, Hidronefrosis, absceso
perirrenal, etc.) , identificación de colecciones
líquidas (abscesos, hematomas, quistes ,etc);
Identificación de líquido libre en el ámbito de espacios
subfrénicos, subhepático, gotieras parietocólicas y
fondo de saco de Douglas.
La patología del tubo digestivo es la gran laguna que
presenta esta técnica diagnóstica en cuanto al estudio
del dolor abdominal, presentando una muy baja
sensibilidad diagnóstica aunque en algunas patologías
como la apendicitis aguda (sobre todo en niños) o la
diverticulitis pueda tener una especificidad aceptable.
TOMOGRAFIA AXIAL COMPUTERIZADA. (T.A.C.): Es la
exploración complementaria más útil considerado
individualmente; proporciona la evaluación más sensible
de gas extraluminal y sobre todo del retroperitoneo. Es
exacta en la localización de colecciones y nos da la
opción de realizar su drenaje, también localiza las
lesiones inflamatorias y lesiones ocupantes de espacio.
Todo paciente con sospecha de patología retroperitoneal
y aquellos con enfermedad progresiva con diagnóstico
oscuro deben ser candidatos a estudio con T.A.C.
ESTUDIOS CON CONTRASTE: Ante la sospecha de obstrucción
debe comenzarse el estudio con la realización de un
enema opaco , que localizará o descartará el nivel de
obstrucción colónica . El tránsito esofagogastroduodenal
no tiene demasiada aplicación en el abordaje inicial del
dolor abdominal teniendo más aplicación en el dolor
abdominal no urgente o crónico.
ENDOSCOPIA DIGESTIVA: No tiene un papel importante en el
estudio en el estudio de los enfermos con dolor
abdominal agudo. Sin embargo es una prueba diagnóstica
fundamental en el estudio de gran cantidad de patología
digestiva; permite la valoración directa y facilita el
estudio histológico de multitud de procesos (patología
esofágica, enfermedad péptica, tumores, patología
infamatoria del colon, patología bilio-pancreática -
CPRE -, etc. ) y en algunas ocasiones proporciona un
abordaje terapéutico (esclerosis y ligadura de lesiones
sangrantes, papilotomía, dilataciones, realización de
gastrotomía, etc.).
ARTERIOGRAFIA: Debe realizarse en un cuadro agudo,
fundamentalmente ante la sospecha de patología isquémica
intestinal (trombosis o embolia de la arteria
mesentérica superior) . También es útil en traumatismos
hepáticos, aneurismas aórticos, etc.
PARACENTESIS Y PUNCIÓN LAVADO PERITONEAL: Debe
realizarse una paracentesis diagnóstica en la valoración
del dolor abdominal en enfermos con ascitis crónica y
ascitis de comienzo brusco.El lavado peritoneal se
realiza fundamentalmente en aquellos pacientes con
traumatismo abdominal clínicamente inestables o de
difícil traslado a otras salas, para descartar la
existencia de hemoperitoneo. También puede tener su
utilidad en cuadros de abdomen agudo con sospecha de
perforación de víscera hueca.
La técnica se realiza previo sondaje vesical con
anestesia local, mediante una incisión por debajo del
ombligo, introduciendo el trocar de lavado hasta
atravesar el peritoneo. El lavado se efectúa con 500cc
de suero fisiológico, comprobando el aspecto del líquido
de lavado que si sale intensamente teñido es indicativo
de hemorragia intraperitoneal. Si existen dudas puede
analizarse cuantitativamente los hematies (si > 50.000/ml
o hematocrito > de 1% indica hemorragia importante que
precisa intervención quirúrgica) y los leucocitos (si >
700/ml indicaperitonitis); También pueden realizarse
determinaciones de proteínas, amilasa, tinción de Gram,
cultivos, etc.
Las principales contraindicaciones de la punción lavado
peritoneal son: la existencia de intervenciones
abdominales previas, embarazo y distensión vesical
(globo vesical).
TRATAMIENTO URGENTE
ATENCION
DE ENFERMERIA AL PACIENTE CON ABDOMEN AGUDO
-
Petición básica:
Hematología y bioquímica elemental.
-
Si sospecha de
pancreatitis: amilasa.
-
Si sospecha de IAM:
CPK, CPK-MB.
-
Si sospecha de
isquemia mesenterica, obstrucción intestinal,
hernia o eventración incarcerada, sepsis o
cualquier otra entidad que impresione de
gravedad: gasometría arterial y venosa.
-
Sí ictericia,
coluria, acolia, o hepatopatía: perfil hepático.
-
Sí traumatismo,
hemorragia digestiva, o tratamiento quirúrgico:
piloto para pruebas cruzadas (salvo apendicitis
y hernias).
-
Establecer via de perfusión venosa. En enfermos que
nos impresionan de gravedad se aseguran dos vías
venosas para reposición hidroelectrolítica.
-
Posteriormente si es posible se colocará cateter
venoso central (tipo DRUM) o colaborar en coger una
vía central tipo subclavia o yugular interna.
-
Aporte de líquidos para tratar la caída de TA:
fisiológica, Ringer lactato, elohes 6%, a veces
sangre sin cruzar. Cuidado con el aporte de líquidos
en caso de que se sospeche un aneurisma.
-
Mejorar la ventilación aportando oxígeno con
mascarilla.
-
Colocar sonda nasogástrica en hemorragia digestiva
alta, sospecha de perforación viscera hueca,
pancreatitits obstrucción intestinal.
-
Sondaje vesical para controlar el ritmo de diuresis
en todo enfermo que consideremos grave (obteniendo
además sistemático de orina).
-
No
administrar analgésicos hasta diagnóstico o decisión
terapéutica.
-
En
heridas abdominales con evisceración: cubrir la zona
con compresas mojadas con suero salino y paño
esteril.
Conclusiones :
En el diagnóstico, cuidados y actuación urgente lo más
importante es una correcta recogida de datos, una
pormenorizada exploración física y buscar el apoyo de
pruebas complementarias; la mayor parte de las cuales
son poco sofisticadas.
Todo esto sin olvidarnos de tres preguntas esenciales
¿El paciente está grave?, ¿Tiene o tendrá compromiso
funcional o vital?, ¿Qué debo hacer para llegar a una
valoración, conclusión y cuidados acertados?
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