|
DOLOR TORACICO Y
URGENCIAS
LA CUESTION DE LA
CARDIOPATIA ISQUEMICA AGUDA
El dolor torácico es un motivo frecuente de
consulta urgente y es, por otra parte, la queja que habitualmente motiva
la demanda de atención urgente por parte del
paciente que está sufriendo una cardiopatía isquémica aguda
(CIA). Si esta es una de las primeras causas de muerte en nuestro medio,
se hace patente la importancia de un correcto diagnóstico, pero es que
además la causa más frecuente de muerte en esas primeras horas son
arritmias ventriculares perfectamente tratables y, por otra parte, hoy
tenemos capacidad para medidas diagnósticas y terapéuticas
intervencionistas que cambian el pronóstico tanto más cuanto antes se
lleven a cabo. En otro sentido, cuando damos de alta a un paciente con
una angina inestable sin reconocerla, hemos perdido la oportunidad del
aviso y de reducir la posibilidad de que las cosas vayan a mayores y en
un medio inoportuno.
En resumen, dada la elevada incidencia de cardiopatía isquémica aguda,
su gran mortalidad y las eficaces opciones terapéuticas actuales,
cuando vemos un paciente que se queja de dolor torácico tenemos que
pensar que sufre aquella, hasta que se
“demuestre lo contrario”. Así aumentaremos las posibilidades
de :
-
No dar de
alta pacientes con I.A.M.
-
Diagnosticar
pronto los I.A.M. mejorando así los resultados y los tratamientos
de fase aguda.
-
Diagnosticar
o sospechar angina inestable, poniendo en marcha el plan oportuno de
manejo y atendiendo los “avisos”, no tener que atender después
el I.A.M. o al de la funeraria.
¡ Pero
ojo !, la
cardiopatía isquémica aguda no
es la única causa potencialmente mortal de dolor torácico agudo,
incluso hay alguna otra cosa con una mayor tasa de mortalidad. Tenemos
que pensar también en ellas aunque su incidencia sea menor.
Realmente si todas las enfermedades causales de dolor torácico agudo
fueran tan graves y mortales la toma de decisiones en urgencias y sobre
todo en el triage serían muy fáciles, todos para dentro y a todos se
les hace de todo. Pero no es así, y hay causas numerosas de
dolor torácico leves y aún banales cuyo manejo en urgencias no precisa
prueba alguna y pueden ser altas directas. Es importante reconocerlas
para no someter al paciente a innecesarios riesgos de iatrogenia ni
sobrecargar el sistema inútilmente.
¿ Quien atiende hoy en primera instancia al paciente con dolor torácico
agudo y toma decisiones que a veces van a ser las que mayor influencia
tengan en los resultados finales ?, pues los médicos de primaria y los
de los servicios de urgencias hospitalaria. En éstos últimos, que es
nuestro caso, el punto de primer contacto y que marca el destino
inmediato del paciente, en función de la ubicación que se le de dentro
del servicio es el TRIAGE. Pasar un enfermo a críticos o
monitores por un dolor torácico de causa banal crea un problema (al
menos de utilización y disponibilidad de recursos ) que puede ser mayor
si lo pasamos a cubículo normal o al filtro y la causa es, pongamos,
una cardiopatía isquémica aguda. ¿ Cuál es hoy por hoy el principal
problema del triage en la atención de estos enfermos ?, creo que son
varios; para tomar la decisión adecuada a veces se necesita cierta
tranquilidad y tiempo, aunque sólo sean tres minutos, que con
frecuencia no se tienen y menos a ciertas horas del día y ciertos días
de la semana en que hay menos personal para atender la zona de triage y
filtro. Pero es que, además, quien está atendiendo el triage en esos
momentos difíciles son los residentes veteranos de familia que hasta la
fecha tienen una formación muy escasa para la valoración del dolor torácico
agudo y de la cardiopatía isquémica. Parece importante en este
contexto elaborar una guía de toma de decisiones rápidas en triage a
propósito del dolor torácico.
Para ello primero se hace una caracterización del dolo torácico y del
paciente que lo sufre, orientada en esencia al diagnóstico de la
cardiopatía isquémica aguda, y después haremos según esa información
una serie de grupos prototipo de pacientes que nos debieran ayudar a
tomar decisiones más rápidas, adecuadas y uniformes. DOLOR TORACICO AGUDO
Entra dentro de la exposición todo dolor torácico que no esté
directamente relacionado con trauma, sea o no el síntoma principal
motivo de consulta. Por tanto ante todo caso de este tipo activamos el
chip de pautas de dolor torácico agudo preguntándonos :
1.- SOBRE
EL ENFERMO.
Sólo ver el enfermo proporciona información, pero aquí a lo que vamos
a referirnos es a los antecedentes personales que pueden tener
relevancia. Está claro que, aunque empezamos por aquí la exposición,
en el primer interrogatorio de urgencias, no digamos en el triage, nos
interesaremos primero por el motivo de consulta y después por los
antecedentes.
¿ Cuál puede ser el antecedente más relevante en el sentido de
afianzarnos en la sospecha de CIA ante un paciente con dolor torácico
agudo ? Hay uno que descolla y es ser un enfermo con cardiopatía
conocida; todo enfermo con ese antecedente que consulte por dolor torácico
cuya causa no sea obvia, debe entenderse que sufre una CIA hasta que se
demuestre lo contrario. También nos importan datos obvios como la edad
y otros como ser diabético o factores de riesgo para enfermedad
cardiovascular. Pero lo que debemos tener especialmente presente es el
antecedente de cardiopatía isquémica.
Hay toda una novela de antecedentes posiblemente relevantes al evaluar
un paciente con dolor torácico, bueno, en general vienen en todos los
lados y no quiero hacer esto enorme, que ya lo es.
2.- SOBRE
EL DOLOR.
¿ Le duele el pecho o la mitad superior del abdomen ?, ¿Si?. Pues
empezamos :
-
Localización.
La localización retroesternal, área de la corbata, epigástrica o
zona precordial son las más típicas de cardiopatía isquémica; en
esta a veces el dolor comienza en una zona para con
rapidez extenderse a otras bien sean contiguas, abarcando
mayor superficie, o a distancia en los lugares de irradiación;
otras veces el dolor incluso comienza por una de las zonas de
irradiación para quedarse allí o extenderse y centrarse finalmente
en el tórax. El dolor estrictamente localizado en costado o en
dorso de forma lateralizada suelen deberse a otras causas.
-
Amplitud.
En la CIA el área dolorosa, con todas las dificultades que pueda
tener el enfermo para precisarla, tiene una amplitud variable pero
jamás es a punta de dedo. El dolor torácico a punta de dedo nos
debe hacer pensar en causas psicogénicas o musculoesqueléticas y,
con menor probabilidad, en otras que causen afectación pleural.
-
Irradiación.
La típica es el cuello y brazo izquierdo y, lo es tanto, que un
paciente con dolor torácico y esa irradiación, tiene una CIA
mientras no se demuestre lo contrario; pero ¡Ojo!, otras
enfermedades de estructuras mediastínicas pueden causarla, como
procesos agudos del pericardio, esófago y aorta. Otras fuentes de
error son las radiculopatías cervicales y dorsales altas, los síndromes
dolorosos del hombro y de estructuras parietales del tórax como
fibromialgia, esguinces musculares y, sobre todo, síndromes
miofasciales que con frecuencia causan irradiaciones dolorosas pero
que, en general, suelen tener carácter mecánico. Otras zonas de
irradiación son el cuello, la mandíbula y el dorso, en la zona
interescapular, no en el área interescapular, por ejemplo, pero
también puede haber irradiaciones a HCD y al hombro y brazo
izquierdos.
-
Duración.La
primera cuestión es si lo sigue teniendo o ha cedido. Pensando en
la CIA, la primera posibilidad, si todo lo demás concuerda, sugiere
IAM y la segunda angina, sea o no inestable. Ciertamente un ECG
normal en un paciente con dolor torácico agudo rebaja bastante la
posibilidad de CIA y también las exigencias de manejo. Por otra
parte, los dolores torácicos de carácter episódico tienen menos
causas posibles y lo primero que nos exige descartar es que se trate
de una angina; ahora bien, la duración fugaz, de segundos, y la
prolongada, de días, van en contra del diagnóstico de CIA.
-
Calidad.
Es muy variable. Las descripciones más sugestivas de CIA hablan de
peso u opresión, pero también de quemazón en las zonas de dolor.
Otras veces prima el carácter angustioso y de sensación de falta
de vida. Otras, no pasa de ser una molestia de baja intensidad, pero
que tiene “algo” que motiva la consulta incluso en caso de
pacientes sin la alarma de crisis previas. Finalmente hay pacientes
que por una u otra razón son totalmente incapaces de describir la
calidad del dolor y nos podemos percatar de esa dificultad en el
primer momento; creo que en tales casos no vale la pena insistir,
pues rara vez conseguiremos aumentar la precisión de la anamnesis y
sí, sin embargo, la angustia del paciente (más aún si pensamos
que, con frecuencia, la dificultad es precisamente debida al temor e
incertidumbre que está sufriendo el paciente). El dolor contado
como pinchadas y clavadas rara vez es de causa isquémica.
-
Desencadenantes.
El típico de la CIA es el esfuerzo; ahora bien, hay otras
enfermedades en las que el dolor torácico lo puede desencadenar el
esfuerzo, siendo quizás la más relevante la enfermedad por reflujo
gastroesofágico, pero también otras como el neumotórax o la
disección aórtica aguda. Otra cosa, estamos hablando de esfuerzo y
no simplemente de movimiento, o sea que el dolor en el costado al
girar el tronco o en hombro y brazo izquierdo al peinarse, no es
dolor desencadenado por esfuerzo sino por movimiento, otra cosa sería
que el movimiento del tronco fuese destinado a segar con guadaña o
el del hombro para partir leña o remar en una final de traineras;
puede parecer una tontería, pero visto lo visto no lo es y máxime
con interrogatorios presionados por el tiempo y demás como sucede
en el triage. En la CIA el dolor también puede ser desencadenado
por emociones, la exposición brusca a un ambiente frío o comidas
copiosas. El dolor desencadenado por la deglución o el vómito es
en general de causa esofágica o gástrica. Si es la tos la
desencadenante, debemos pensar en procesos pleuropulmonares y
parietales.
-
Agravantes.
El dolor que se intensifica con el movimiento, sea éste la tos, la
respiración, giro o flexoextensión del tronco o del cuello, no es
de origen isquémico y debemos pensar en otras causas. El dolor que
se agrava o reproduce al palpar una zona del tronco, tampoco es
isquémico;
ahora bien, dado que a veces coexisten enfermedades siempre conviene
precisar si este es el único dolor torácico que tiene y también
si es de esa naturaleza cuando lo siente de manera espontánea. El
dolor que se agrava con ciertas posiciones tampoco suele ser
isquémico,
siendo característica la intensificación del dolor con el decúbito
supino en la pericarditis y en aquellas enfermedades que afectan el
mediastino posterior e incluso la mitad superior del retroperitoneo.
A veces el enfermo se queja de no tolerar el decúbito, pero debemos
aclarar si es por dolor o por disnea causada por disfunción
ventricular izquierda que puede asociarse a la CIA.
-
Atenuantes.
Está claro que el alivio del dolor al no realizar los movimientos
que lo desencadenan o agravan, lo mismo vale para las posturas, va
en contra de cardiopatía isquémica y según la zona interesada o
el tipo de movimiento nos hará pensar en una u otra causa. Por el
contrario, el dolor desencadenado por esfuerzo y que cede a los
minutos de cesar aquél debemos entenderlo como isquémico. Otra
cuestión es el alivio con nitritos sublinguales y dosis necesaria
para conseguirlo; de esto se hablará después.
-
Síntomas
acompañantes :
-
Síntomas
vegetativos. En forma de náuseas, vómitos y palidez cutánea
con sudoración y frialdad. Tales síntomas en un paciente con
dolor torácico hacen pensar obligatoriamente en CIA y además en
una forma grave de ella tal como angina inestable “agresiva” o
IAM; piensa que estos síntomas prácticamente nunca acompañan al
angor de esfuerzo estable y en consecuencia la actitud es, dolor
torácico más síntomas vegetativos igual a miedo. Otros procesos
con tal asociación quedan muy restringidos al aparato digestivo
superior, incluyendo vía biliar y páncreas. Otra cosa, la causa
del dolor en este paciente no es de origen musculoesquelético
nunca, dicho nunca con todo el reparo que aconseja la biología, y
si se da la asociación ¿no será que el paciente toma AINES por
su proceso doloroso y debido a ello tiene ahora una gastritis con
sus náuseas, vómitos, palideces y sudores? Resumiendo e
insistiendo, esta asociación sintomática obliga a pensar en CIA
y en CIA grave y descarta toda una serie de posibilidades diagnósticas
de las que las más notorias son las musculoesqueléticas.
-
Disnea.
Si la relata el enfermo vale, sino es absolutamente obligatorio
preguntarlo. Caso de ser debida a CIA traduce disfunción
ventricular izquierda y la caracterizan también la ortopnea y DPN;
si realmente la cosa es así o lo fue, tal como lo relata el
enfermo, hay que tener miedo y entenderlo como CIA grave. Por otra
parte y en relación con la CIA, la disnea a veces es su único síntoma,
especialmente en ancianos y diabéticos; por tanto, disnea de
instauración brusca, sea continuada o episódica, debe ser vista
como un posible equivalente anginoso, más aún en esos pacientes
y si la acompañan la ortopnea y la DPN. Otras enfermedades,
incluso graves como el TEP o el neumotórax, pueden causar esta
asociación sintomática pero las características del dolor en
general aclara dudas diagnósticas. A pesar de todo el TEP cuando
es masivo o afecta a un paciente con hipertensión pulmonar
previa, puede causar un dolor retroesternal por distensión aguda
del tronco de la pulmonar indistinguible del de la CIA.
-
Síncope.
Aquí se pueden entremezclar cosas y causas y en principio todas
graves. ¡OJO!, mucho ojo al paciente con dolor torácico y
síncope.
Dándole la vuelta al asunto, no te olvides nunca de preguntar al
paciente que consulta por síncope real o presunto si tuvo dolor
torácico, bien antes o después del accidente sincopal. Al decir
que aquí puede haber muchas mezclas y que hay que tener ojo lo
hacemos pensando en CIA y más : ¿puede tener este enfermo una
hemorragia oculta que le haya causado síncope y angor
secundario?, por ejemplo. El TEP masivo y la disección aórtica
aguda son también causas posibles y temibles de esta agrupación
sintomática.
-
Alteraciones
del ritmo cardíaco. Percibidas por el paciente. Hay pacientes
con una exquisita sensibilidad para percibir su latido y en
consecuencia las variaciones de sus características, en otros es
la intensidad de tales variaciones lo que les hace fijarse; en
todo caso si el paciente nos lo cuenta, pues muy bien, pero si no debemos preguntar nosotros, ¿se aceleró?, se
enlenteció?
-
Conciencia.
Las alteraciones de la conciencia sobre todo en forma de síndromes
confusionales, pueden ser prominentes en el paciente con CIA y más
si son ancianos. Otro motivo para hacer ECG en todos estos casos
y, desde luego, hacerlo antes de la TC cerebral, que puede ser que
después ya no lo hagamos.
3.- SOBRE
LA EXPLORACION FISICA.
Es evidente que en el triage se limitará a presionar, si acaso, la zona
del dolor, tomar el pulso o la tensión, una auscultada rápida y poco más.
La exploración puede ser fundamental para diagnosticar causas ni isquémicas
de dolor torácico, pero su rentabilidad es escasa para el diagnóstico
de la cardiopatía isquémica aguda, aunque puede tener mucha utilidad
en la evaluación de sus complicaciones y por tanto de pronóstico.
La información la dan signos en esencia los signos de fallo ventricular
izquierdo y por tanto hemos de estar atentos a la taquicardia, la tensión
arterial baja (TAS menor de 110 debe amedrentarnos), crepitantes en
mitad inferior de ambos campos pulmonares, los ritmos de galope y soplos
sugestivos de insuficiencia mitral que nos harán pensar en posible
ruptura de un músculo papilar, la ingurgitación yugular...
4.- SOBRE
LAS PRUEBAS COMPLEMENTARIAS.
La más rentable con carácter inmediato es el electrocardiograma y aún
más en el caso de la CIA. Cuando la causa es pleuropulmonar, es la
radiografía de tórax la que da más información diagnóstica. Algunos
resultados del análisis de sangre pueden ser definitivos, tal es el
caso de las elevaciones significativas de los enzimas cardíacos o
pancreáticos. Otras pruebas pueden ser más útiles para evaluar
repercusiones que causas, tal es el caso de la gasometría arterial;
algunas finalmente, no ayudan al diagnóstico etiológico pero con
demoras de días como sucede con los estudios bacteriológicos.
4.1.-
EL ELECTROCARDIOGRAMA.
Es la prueba más rentable en la primera valoración del paciente con
posible CIA, pues lo hacemos a la cabecera del enfermo de forma
inmediata, es incruento, reproducible, puede dar también información
acerca de otras alteraciones cardíacas y cuando ofrece signos
compatibles o típicos de CIA nos permite tomar otras decisiones diagnósticas
y terapéuticas de suma importancia. La conclusión es que tanta
rentabilidad y con tan poco esfuerzo y coste, obliga a hacer un ECG a
todo paciente que consulta por dolor torácico agudo salvo, quizás,
aquellos que sufren un zoster torácico o proceso de obviedad similar.
La rentabilidad es muy distinta según hagamos el ECG mientras el
enfermo tiene dolor o no. Todos sabemos que puede ser normal en el
primer caso pero es conveniente insistir que también puede serlo en el
segundo, incluso en pacientes que están sufriendo un IAM. Por tanto ECG
normal no es sinónimo de coronarias normales y si hay sospecha clínica
de CIA estamos obligados a insistir en los esfuerzos diagnósticos con
otras pruebas y consultores. Los posibles resultados del ECG en relación
con la CIA los podemos ordenar como sigue :
-
La
onda Q la vemos pocas veces en el IAM atendido en urgencias, salvo
que lleve muchas horas de evolución.
-
La
información acerca de la CIA en urgencias la encontramos básicamente
en el segmento ST y la onda T.
-
Para
el diagnóstico de IAM el hallazgo más significativo es la
elevación del ST.
-
Las
anomalías han de restringirse a una zona, la que irriga la
coronaria obstruida, y tener imagen en espejo en las derivaciones
que apuntan desde el lado contrario.
-
Anormal
pero sin datos de CIA. El hallazgo más preocupante es el
bloqueo de rama izquierda que de una parte impide valorar el ST pero
de otra puede significar, con más fuerza aún si sabemos que es
agudo o reciente, CIA en territorio de la descendente anterior o del
tronco común. Así que, paciente con probable CIA y BRIHH en el ECG
igual a miedo. Un dato en absoluto específico, pero que es digno
tener en cuenta, es la taquicardia sinusal sin causa aparente en un
paciente con dolor torácico agudo. El ECG también puede sugerir
otros diagnósticos, por ejemplo pericarditis, y a algunos debemos
prestar atención pues pueden contraindicar el empleo de fármaco
como es el caso de los vasodilatadores en estenosis aórtica o la
miocardiopatía hipertrófica.
-
Normal.
La actitud inmediata la define el hecho de si hay o no dolor en
el momento de hacer el ECG. Si fue hecho sin dolor, pues nada, en lo
que respecta al ECG, a esperar. Si fue hecho con dolor y pensamos en
CIA, sabemos que los infartos en territorios de circunfleja, cara
lateral y coronaria derecha, cara posterior, con frecuencia se
comportan como silentes en el ECG de 12 derivaciones. Esto puede ser
parcialmente obviado con derivaciones adicionales tal como vemos en
la figura, aunque uno de los inconvenientes de esas derivaciones son
los pequeños voltajes. Otra cosa, V4R puede ser también útil para
saber si en los infartos de cara inferior hay extensión a ventrículo
derecho, lo que puede condicionar la terapéutica. Si a pesar de
estos recursos el ECG es normal y el paciente sigue con dolor sólo
queda esperar por los resultados enzimáticos y replantearse si el
enfermo no estará sufriendo otra cosa distinta de CIA.
Debemos dar orden a enfermería de avisar y hacer ECG si el paciente
vuelve a tener dolor y también de hacer ECG seriados cada 3 horas
aproximadamente. Si el paciente tiene historia en el hospital es
conveniente reclamarla, a fin de comparar el ECG actual con los
anteriores.
4.2.-
MARCADORES SERICOS.
Son sustancias como enzimas, proteínas estructurales u otras que en
condiciones normales se hallan exclusivamente en el interior de ciertas
células pero qué, en caso de muerte de éstas, pasan al espacio
intercelular y a la sangre donde, si las detectamos, sabemos que se han
necrosado algunas de tales células. En el diagnóstico de la CIA su
detección por encima de ciertos valores indica que ha ocurrido un IAM,
aunque el ECG fuera considerado como normal. Lo que deseamos en tales
marcadores es que sean específicos, sensibles y que se eleven
precozmente a fin de que también el diagnóstico sea precoz. Hoy
disponemos de tres de estas pruebas en nuestro centro, mioglobina, CK
con CK-MB y troponina I. En el paciente con dolor torácico de menos de
6 horas de duración los pedimos todos y si es de más no pedimos
mioglobina.
MIOGLOBINA
Es muy poco específica con la consecuencia de muchos falsos positivos,
por lo que sus resultados hay que analizarlos cuidadosamente según contexto. Pero claro, ya que es el marcador disponible que se eleva más
rápidamente, antes de la hora, y dada la conveniencia del diagnóstico rápido
en el paciente con IAM puede ser de ayuda en esos momentos primeros y en
contexto adecuado, que en esencia quiere decir que realmente pensamos que
el paciente puede sufrir o sufre una CIA (su elevación puede convertir un
angor inestable en IAM) y que no encontramos otra causa, daño
musculoesquelético, que la justifique. También podemos recurrir a la
realización precoz de perfiles que comparados con la curva de
aclaramiento de la mioglobina y teniendo presente el momento de comienzo
de la clínica también puede ayudar.
CK
y CK-MB
En el enfermo que sufre un IAM tarda de tres a seis horas en elevarse, lo
que le resta utilidad en la toma de decisiones inmediatas en el paciente
con IAM, ECG no diagnóstico y que acude con rapidez a urgencias tras el
comienzo de los síntomas. Como sabemos, la CK existe no sólo en el
miocardio, sino también en el músculo esquelético y sistema nervioso
central, por lo que cuando está elevado se hacen determinaciones de una
de sus isoenzimas que es específica del miocardio, la CK-MB. El estudio
resulta diagnóstico cuando la CK está elevada y la proporción de CK-MB
es superior al 10%. Si los primeros resultados son normales repetimos el
análisis a las 3 horas pues, aunque no haya pasado suficiente tiempo para
una elevación diagnóstica, si puede ser evidente una tendencia al alta
que nos sea de ayuda.
TROPONINA
Es una proteína estructural que sólo hay en células musculares del
corazón, por lo que ofrece la ventaja de una enorme especificidad. Se
eleva con la misma rapidez que la CK pero tiene la ventaja de permanecer
elevada varios días, lo que es útil en los pacientes que llegan con IAM
evolucionados. TRIAGE Y DOLOR
TORACICO
Las decisiones en el triage las vamos a tomar en función básicamente
de la anamnesis acerca del problema actual y los antecedentes; la
exploración física aparte de la impresión global de la inspección se
limitará a la palpación del sitio que duele y poco más; pruebas
complementarias en el triage en las actuales circunstancias deben ser
pocas, sobre todo en horarios nocturnos y festivos, y creo que al
paciente hay que pasarlo, el ECG debe hacérsele pronto pero dentro y al
que dejemos para ser atendido en el filtro que lo haga el enfermero en
una de las consultas libres tan pronto como pueda. La decisión al
respecto puede ser distinta si el enfermo no está crítico, el triage
no tiene presión alguna y los medios, electrocardiógrafo y enfermera,
están allí.
Con los datos obtenidos podemos hacer varios grupos prototipo de
pacientes que precisan decisiones diferentes, de manera que lo que
pretendemos es adscribir el paciente en cuestión a uno de ellos y
actuar en consecuencia.
1.- Paciente con dolor torácico y estado crítico. Esto quiere
decir que además del dolor torácico tiene conciencia alterada,
compromiso respiratorio y/o circulatorio, pues está taquipneico, con
tiraje, dificultad para hablar, pálido, frío, sudoroso, con pulso
alterado en frecuencia y amplitud... También entra en este grupo el
paciente con dolor de intensidad desmesurada. En el triage ante estos
pacientes lo de menos son las causas, habida cuenta de las
repercusiones y deben ser pasados inmediatamente a CRITICOS
acompañados por nosotros, a fin de acelerar la atención e incluso
comenzándola administrando O2, monitorizando, dando solinitrina SL...
Las más de las veces, hoy día, estos pacientes acuden en ambulancia y
en la propia camilla de ésta serán pasados a críticos; no se debe
hacer cambio de camilla en el triage.
2.- Paciente estable con dolor torácico de libro para CIA. De libro
significa que tiene la edad, la historia de cardiopatía isquémica
y de factores de riesgo pero, sobre todo, el dolor es descrito de
tal forma que si no es una CIA, que baje Dios y lo vea. Por otra parte,
cuando un enfermo cuenta un dolo así asumimos que tiene una angina o un
infarto hasta que se demuestre lo contrario y ello con independencia de
la edad, factores de riesgo, sexo...
Creo injustificado hacer el ECG a este enfermo en el triage, pues a este
enfermo hay que también con presteza monitorizarle, cogerle vías,
administrarle fármacos... y aunque podamos tener hecho un poco antes el
ECG habremos retrasado todo lo demás. Mientras esperamos por la silla
para pasarle, se le pueden dar un par de pulsaciones de solinitrina SL
si tiene dolor.
¿Cómo y a donde lo pasamos? Si el paciente tiene dolor lo pasamos a críticos
pues suele tener menos presión y la asistencia será más ágil para
este paciente que muy probablemente tiene un IAM; a este paciente le
debemos acompañar, comenzar la actuación y comunicar verbalmente con
los compañeros de interior. Si el paciente no tiene dolor se pasa a
monitores y sin acompañamiento, escribiendo en la ficha probable CIA o
angor inestable.
3.- Paciente con dolor torácico de fácil sospecha diagnóstica y poca
gravedad. Aquí entran las causas cutáneas, parietales y
musculoesqueléticas no estrictamente localizadas en la pared del tórax.
Un paciente que consulta por dolor en un hemitórax y en la zona
dolorosa tiene una erupción vesiculopapular arracimada, sufre un herpes
zoster y no nos planteamos otras posibilidades salvo que tenga más de
un dolor, algo que siempre hay que preguntar. En este grupo entran las
costocondritis (y condrocostalgias), síndromes dolorosos del hombro,
los olvidados síndromes miofasciales (que tantas confusiones pueden
originar y tan agradecidos son a las infiltraciones anestésicas),
fibromialgias, esguinces intercostales, dolores cervicales (sobre todo
debidos a lesión radicular), las radiculopatías dorsales superiores
izquierdas (que pueden también irradiar al brazo y afectan a personas
de edad media-avanzada)... La sospecha emerge en general fácil de la
historia y se refuerza sobando o moviendo donde duele. Ninguno de tales
casos explica síntomas vegetativos o disnea (aunque el dolor pueda
entrecortar la respiración), de forma que su presencia obliga a buscar
otros diagnósticos. Las radiografías que solicitamos tantas veces a
estos pacientes rara vez ayudan en el diagnóstico ni cambian las
actitudes terapéuticas; sin embargo el ECG, que hacemos más
raramente, puede de una parte ayudarnos a explicar y justificar el alta
y de otra, a pesar de lo atípico del dolor, a veces nos evidencia una
CIA. Por tanto el ECG cuesta tan poco y a veces enseña tanto se lo
haremos a casi la totalidad de este grupo, salvo quizás el zoster y
poco más. Estos enfermos o se les da el alta directa en el triage o, si
hay presión, se pasan a consultas de filtro.
4.- Paciente con dolor torácico probablemente psicogénico. Esta es
zona pantanosa y hay que andar con pies de plomo pues interpretar como
psicogénico un dolor torácico y decidir en consecuencia puede ser
fatal para el enfermo pero quizás también, más que cualquier otra
confusión en el tema que estamos a tratar, para el médico. Las causas
psicogénicas de dolor torácico que con más frecuencia motivan la
consulta en urgencias son el ataque de pánico, el trastorno de angustia
y la depresión. Las posibilidades de confusión son de variada
naturaleza, un ataque de pánico, por muy típico que sea, puede estar
desencadenado por una CIA, y más en personas predispuestas, por tanto
una cosa no excluye a la otra; pero sin pasarse, por ejemplo, si el
ataque afecta a una persona de 18 años de edad que es acompañado por
sus amigos que dicen que acaba de sufrir un trauma sentimental, esta será
la causa y no una CIA. Por otra parte, una persona con trastorno de
angustia o depresión puede estar tomando psicofármacos y, sólo este
hecho, puede ser suficiente para minusvalorar el caso, lo que será aún
más cierto si, como es tan frecuente, cuenta lo que le pasa de una
manera en la que todo se enmaraña y por encima poco atractiva. El
enmarañamiento y la interacción poca empatía que con frecuencia se
genera, favorece la toma de decisiones precipitadas e incorrectas. ¿Qué
hacer?, intentar saber algo más de Psiquiatría digamos light para que
las historias se atengan a la literatura y puedan explicar el diagnóstico.
Además haremos ECG a todos ellos (salvo quizás al sufrido del fracaso
sentimental). Si hay datos de CIA en el ECG se pasa el enfermo a
monitores. Si la persona tiene edad superior a 45 años, factores de
riesgo para cardiopatía isquémica y no digamos si ya ha sufrido CIA
previamente, la pasamos a interior aunque el ECG sea normal. En los
otros casos pasaremos los pacientes a la sala de espera de las
consultas de filtro, previa administración de 1 mg. De alprazolan si la
causa es un ataque de pánico. Si durante la espera se produce una
situación escandalosa como crisis de hiperventilación muy sintomática,
desfallecimiento intenso con el paciente que se escurre de la silla o
similar, avisamos al celador de puerta para que en una silla lo pase a
cubículo.
5.- Dolor torácico por causas de gravedad diversa y sospechable en el
triage. La sospechabilidad deriva de la presencia de ciertos síntomas
y signos que nos orientan en determinado sentido que nos
la CIA ni los grupos ya vistos. En tal sentido nos orientan :
-
La
fiebre. Hay que tomarla cuando lo apunta el enfermo o lo sugiere
su aspecto y, desde luego, resulta más fácil que hacer un ECG. La
fiebre nos obliga a pensar en otras causas que la CIA tales como la
neumonía, la bronquitis aguda, el TEP, la pericarditis... Podrá
ser atendido en las consultas de filtro si es una persona joven y
buen estado funcional.
-
El
dolor pleurítico. También nos hace pensar en causas que no son
la CIA, por ejemplo neumonía, TEP, neumotórax, derrame pleural...
Pasarlo o no se decide según los antecedentes, el estado actual y
la causa estimada.
-
El
dolor cambia con los movimientos y posturas. La causa puede ser
parietal pero también por afectación pleural, esofágica,
traqueobronquial o pericárdica. Según el estado general del
paciente y la causa estimada decidimos si es visto en filtro o se
pasa a interior.
-
Disnea.
Pero sin ortopnea, puede deberse a neumonía, TEP... En todo caso es
un enfermo al que debemos tener miedo y pasarlo a críticos o
monitores.
-
Focalidad
neurológica. Nos hace pensar en disección aórtica aguda,
aunque el IAM de cierto tiempo de evolución puede causar
embolismos por desprendimiento de trombos endocavitarios. Se pasa
siempre a críticos o monitores.
-
Odinofagia-disfagia.
La causa no es la CIA y suele radicar en el esófago y unión esófago-gástrica,
aunque el dolor de la pericarditis a veces también empeora con la deglución. Si el estado general del paciente es bueno, podrá ser
atendido en consultas de filtro.
6.- Dolor torácico en paciente que no entra en grupos anteriores. Aquí
radica en buena medida el problema de decisión del Triage, que decir
acerca de un paciente con dolor torácico no típico de CIA ni de otras
causas. Los elementos de la historia empleados para decidir son, edad
mayor de 40 años, factores generales de riesgo cardiovascular,
diabetes y, sobre todo, cardiopatía isquémica conocida. El segundo
elemento es el ECG.
-
Si
no hay factores de riesgo y el ECG es normal, el enfermo se pasa a
críticos.
-
Si
hay factores de riesgo y el ECG es normal lo pasamos a cubículo
normal.
-
Haya
o no factores de riesgo si el ECG es compatible con cardiopatía
isquémica aguda, el enfermo se pasa a monitores.
Algo que me parece importante, cuando un enfermo de estas características
es pasado a interior y el médico que lo atiende cree que se trata de un
problema banal, puede darle el alta o, si no, poner en marcha el plan
diagnóstico-terapéutico que considere oportuno esperando el enfermo
donde dicho médico crea más conveniente. Me parece técnica y éticamente
incorrecto devolver el enfermo para fuera sin hacer nada y más aún en
horas nocturnas de presión y estando sólo dos (o uno) residentes para
atender triage y filtro. Peor todavía si esto se hace abroncando al médico
(generalmente cuando es residente) que lo ha pasado y aún más si no se
dan argumentos, no favorecemos la formación MIR para el triage de casos
futuros y creamos una mala relación interpersonal que enrarece el
ambiente que ya de por si es como es.... ¿caray!
Este papel no es definitivo y se pasa para ser criticado y escribir
sobre él, cuanto más mejor, y después quien quiera, hablar.
|