|
LIMPIEZA DE HERIDAS
Nos referimos a heridas menores, entendiendo como tales aquellas que
afectan sólo tejidos blandos o partes distales de miembros y no penetran
en cavidades corporales.
La limpieza se apoya en los siguientes recursos :
PREPARACION
Con ella pretendemos estar en condiciones idóneas de partida para
acometer la limpieza, reduciendo la posibilidad de dificultades o
complicaciones posteriores cuando ya estamos metidos en faena.
-
Paciente
acostado. Siempre. No atenderlo acostado en la camilla ahora, puede
significar atenderlo acostado en el suelo después, de la herida y
algo más. No te fies de los valientes ni los duros, ni de tu ojo
clínico.
-
Desnudar
suficientemente las zonas a manipular. Esto
no quiere decir que haya que dejar en bragas a todo enfermo herido.
Pero las heridas en miembros superiores se manejan y limpian mejor si
no hay mangas de por medio, o
perneras en el caso de que asienten en las extremidades inferiores;
por tanto, según el caso, jerseys, camisas, pantalones... fuera.
-
Retirar
anillos, pulseras, relojes o similares, y con mayor motivo cuanto
más ajustados estén. Por eso, en el caso de los anillos, si no fuera
posible extraerlos con los recursos fáciles, se cortarán con el
aparato cortaanillos o unas tenacillas.
-
Recorte
de pilosidades : el pelo o la barba largos dificultan la limpieza,
exploración y cierre de la herida, lo que pretendemos evitar recortándolos.
Pero claro, una cosa es recortar simplemente lo necesario en los
bordes de la herida y, otra, las tonsuras de cabeza entera por un
rasguño detrás de la oreja. El recorte es preferible hacerlo con
tijera que con maquinilla, pues al parecer se movilizan menos gérmenes
del fondo de los folículos pilosebáceos y de las glándulas sudoríparas
y reduce el riesgo de infección. Para rematar, las cejas no se
rasuran ni se cortan nunca.
-
Constantes
tomadas : las constantes son muy fáciles de tomar, lleva poco
tiempo hacerlo y, en algunos casos, no haberlo hecho puede tener
consecuencias para el enfermo y para nosotros. Por tanto tomémoslas
que, al fin y al cabo, los pacientes de curas no son diferentes aunque
parezcamos empeñados en demostrar lo contrario.
EXTRACCION
DE CONTAMINANTES GRUESOS
Los trozos gruesos de tierra, vidrio, arena... e remueven más fácilmente
con los dedos o con pinzas. Cosas más menudas pueden eliminarse con cepillado
suave, usando un cepillo de cerda fina y blanda pues la
finalidad es cepillar que no fregar y, el apero, ha de ser realmente
cepillo y no bruzo. Esos contaminantes en general son arrastrados con la
irrigación a presión, por lo que sólo recurriremos al cepillado si la
irrigación no fue capaz de eliminarlos. La indicación más habitual del
cepillado son las heridas abrasivas con suciedad incrustada-tatuada en la
dermis.
IRRIGACION
A PRESION.
Es la técnica fundamental en la limpieza de heridas. Antes de
acometerla puede haber dos problemas : uno debido a hemorragia profusa y
otro por la necesidad de anestesia local para hacer la irrigación como es
debido sin que sea una tortura para el herido; no vamos a hablar aquí
sobre como afrontar estas dificultades, sólo citarlas.
Irrigación a presión no es estrujar el bote salino encima de la
herida, pues la presión y el arrastre así conseguidos de poco sirven. La
presión necesaria la alcanzamos irrigando el salino de lavado por medio
de una aguja o abocat del 18 conectados a una jeringa de 20 ó 50 cc.
La dirección del chorro ha de ser un tanto tangencial a la superficie de
la herida y apuntaremos desde varios ángulos para que no queden recovecos
sin irrigar. El volumen del líquido empleado debe ser el suficiente para
dejar el lecho de la herida como si fuera carne de carnicería, limpia y
brillante, sin rastro de suciedad.
El principal problema de la irrigación a presión son las salpicaduras
no es un problema menor y puede motivar que se desista de hacerla. Si la
lesión es en extremidades, sobre todo en manos y pies, una buena solución
es meter el miembro herido dentro de un contenedor forrado con una bolsa
limpia e irrigamos a través de un paño de orificio; en esta tarea es de
gran ayuda que alguien colabore sujetando el paño y para cargar el
salino. El trabajo de carga puede ser aliviado conectando el suero y la
jeringa por medio de un sistema y una llave de tres vías. Si la lesión
es en cara o cabeza, colocamos varias toallas o salvacamas debajo, tapamos
un poco el resto de cara, cabeza y tronco para no dejarlo todo perdido y,
a través de un paño de orificio que alguien nos sujeta irrigamos.
Después de la irrigación pintamos con povidona yodada la piel
intacta que rodea la zona herida; el tamaño de la superficie pintada
mejor que peque de generosa. Si la herida fuera de alto riesgo para
infección pintamos su lecho con povidona yodada al 1% Tras esto tapamos
la herida con gasas o compresas estériles y elevamos la zona.
Si tras una irrigación abundante fuera imposible eliminar toda la
suciedad, se recurre al cepillado suave, suave...
USO
DE ANTISEPTICOS
El uso de antisépticos para reducir la carga bacteriana de una herida es
algo que intuitivamente parece muy razonable; ahora bien, debemos tener
presente dos cosas. La primera es que el Fayri es muy bueno, pero que él
sólo no lava, se necesita agua corriendo y arrastre mecánico; con los
antisépticos y las heridas pasa igual. La segunda cosa es que los antisépticos
dañan las bacterias por mecanismos inespecíficos, a diferencia de los
antibióticos, distinguiendo poco o nada entre las células bacterianas y
las nuestras de mamíferos superiores, de manera que también agredirán
las desprotegidas células del fondo de la herida; que duda cabe que el ácido
clorhídrico o el hierro candente son grandes bactericidas, pero tampoco
cabe duda que son grandes
-cidas de cualquier cosa viva y a nadie se le ocurrirá curas la
sarna matando el perro. En este sentido hay un gran número de estudios
demostrando mayor proporción de heridas con evolución complicada,
incluida la infección, cuando se usan antisépticos indiscriminadamente
sobre el lecho de la herida, que si no se usan.
¿
Que hacer ?, ¿ no usarlos nunca ?, ¿ no usar ninguno ? Bien, en primer
lugar, siempre están indicados para reducir la población bacteriana en
la piel intacta próxima a la herida y para ello podemos, y debemos, usar
cualquiera de los que tengamos disponibles, aunque es preferible
acostumbrarse a uno o dos. En segundo lugar, en heridas con riesgo alto
para infección, los usaremos de la siguiente manera : la povidona yodada
en solución comercial es expendida con una concentración del 10% y a tal
concentración causa daño tisular, pero sabemos que con una dilución al
1% se mantiene la capacidad bactericida sin aumentar la lesión tisular.
Concluyendo, en las heridas de riesgo elevado para infección usaremos
solución de povidona yodada rebajada al 1% con suero salino.
|